Revolución Naranja (I)

AUTORA: Sandra Robles

El término Revolución Naranja hace referencia a las protestas y manifestaciones sociales que tuvieron lugar a finales de 2004 en Ucrania tras unas elecciones presidenciales que fueron tachadas de fraudulentas por la oposición política y por organizaciones nacionales e internacionales. A través de estas multitudinarias protestas se logró que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales volviera a celebrarse. Pero no sólo eso, la relevancia a nivel internacional de este acontecimiento hizo que esta repetición de la segunda vuelta se siguiera con gran interés y contara con un gran número de observadores internacionales, evitándose así un nuevo fraude. La oposición en todo momento aseguró que esta no era la primera vez que el gobierno organizaba un fraude electoral, ya lo había hecho en las anteriores elecciones presidenciales de 1999, en las que Kuchma logró renovar su mandato (Freedom House 2012).

Fuente imagen: Pora

Fuente imagen: Pora

Es posible que la importancia de esta “revolución” se deba, en principio, al hecho de que, de no haber tenido lugar las protestas por parte de la sociedad, el fraude electoral que se estaba fraguando hubiese posibilitado la continuidad en el poder del mismo partido, en contra de la voluntad de la ciudadanía que había votado por el cambio. Y en segundo lugar, a que de este modo se otorgaba a la oposición, por primera vez desde la independencia del país en 1991, oportunidades reales de gobernar (Freedom House 2012).

Lo realmente significante del cambio producido por las protestas es el hecho de que la sociedad ucrania se levantó en contra de un gobierno, que no sólo había llevado a cabo diversos fraudes electorales para mantenerse en el poder, sino que, en los últimos años había realizado diversas modificaciones legislativas, e incluso había intentado reformar la Constitución, con el objetivo de concentrar mayor poder en la figura del presidente, traspasando así a Kuchma poderes que antes dependían del Parlamento (Freedom House 2012). A esto hay que añadirle los diversos casos de corrupción denunciados y la escasa libertad de prensa existente en el país. Los medios de comunicación eran sometidos a diversas coacciones, en los últimos 10 años más de 30 periodistas fueron asesinados, entre ellos el periodista independiente Heorhiy Gongadze.

Los acontecimientos de 2004 puede decirse que fueron “la gota que colmó el vaso”; a los largo de los últimos años, y especialmente en 2002, la sociedad ucrania ya comenzó a salir a la calle a protestar y manifestar su desacuerdo con el creciente autoritarismo con el que Kuchma gobernaba el país (Freedom House). A pesar de que el papel que la sociedad civil desempeñó en la Revolución Naranja es relevante, no podemos olvidar el desempeñado por diversas asociaciones y organizaciones extranjeras que financiaron e impulsaron las manifestaciones, ni del papel que la mediación política que Estados Unidos y la Unión Europea desarrollaron durante el conflicto.

Esta “revolución” se enmarca dentro de las denominadas “Revoluciones de Colores” que tuvieron lugar entre 2003 y 2005 en tres ex Repúblicas Soviéticas. En el caso de la Revolución Naranja, la segunda en tener lugar, comenzó tras el fraude en las presidenciales. Está caracterizada, al igual que el resto de las Revoluciones de Colores, por llevarse a cado a través de una serie de métodos estratégicos enmarcados dentro de la no violencia.

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 REFERENCIAS

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